Según la ley 14.597, el músico es un trabajador profesional
Desde el 14 de abril de 2006, cualquiera que suba a un escenario a cantar o a tocar un instrumento y quiera cobrar por lo que hace deberá tener una matrícula que lo habilite como músico (es obligatoria y se obtiene luego de pasar por una mesa examinadora). Así lo dice la ley 14.597.
Lo más llamativo es que el Estatuto Profesional del Músico (conocido como ley del músico) fue sancionado como ley nacional en 1958, pero recién el año pasado se reglamentó para su aplicación, mediante el decreto 520/05 del Poder Ejecutivo.
el tema da para el debate. Por eso, pasado mañana, a las 18.30, se realizará una mesa redonda en el Auditorio de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación, Riobamba 25, para discutir varios puntos de esta la ley. ¿Ejemplos? El hecho de que una "entidad sindical con personaría gremial", en este caso la Sociedad Argentina de
Músicos (Sadem), se encargue de otorgar licencias y realizar controles.
Hay otras cuestiones, como el paso del amateurismo a la profesionalización, la renovación anual de una matrícula que cuesta 96 pesos, la necesidad de regular la actividad musical. Ricardo Vernazza, secretario gremial de Sadem, responde algunas dudas. "Lo principal es el reconocimiento de la tipicidad y el hecho de que la labor del músico está homologada como actividad profesional. No hay obligación de ser afiliado al sindicato para obtener la matrícula. El sindicato puede ser discutido como cualquier otro. No digo que esto sea la maravilla. Pero permite que los beneficiarios tengan un acceso directo para remover, para cambiar, para opinar sobre todo lo que tenga relación con esto. Acá, si la administración no gusta, cada cuatro se puede cambiar."
Los beneficios para el que toca en una orquesta
o tiene un grupo y actúa en pubs están relacionados con las condiciones de trabajo. Ningún empresario podrá contratar a un músico sin matrícula. Seguramente ése sea uno de los temas que más repercutirán en el circuito musical. Porque todo apunta a regularizar la situación de los músicos en condición de empleados.
Controles. Sadem tiene atribuciones de auditoría. Entonces, si en un grupo de cuatro músicos uno no tiene matrícula, ¿una inspección puede suspender el show en un bar habilitado para música en vivo, en una pequeña sala o un gran teatro? "No -dice Vernazza-, pero le caben al empleador todas las obligaciones, multas y penas por incumplimiento de la ley y de los convenios colectivos de trabajo."
Profesionalismo. ¿Dejarán de existir los coros amateurs? ¿Los chicos ya no podrán tocar para los amigos si cobran
una entrada? "El problema es que se ha borrado el límite entre profesionalidad y amateurismo. Yo, por ejemplo, soy músico de rock. Cuando empecé, tocaba gratis en una escuela o en el club del barrio. En cambio, en el pub cobrábamos porque había una actividad lucrativa. Hoy hay inescrupulosos que hasta les cobran a los chicos por tocar. En estos locales van a tener que ser profesionales. Así van a tener que pagarles y van a contar, por ejemplo, con una aseguradora de riesgo de trabajo. Por otro lado, con el tiempo se va a acomodar el circuito amateur. Es decir: el que quiera tocar gratis y seguir mostrando sus cosas va a poder seguir haciéndolo. Nunca vamos a ir a una escuela para exigirles a los que estén tocando para la cooperadora."
Alcance. En la Capital Federal y el Gran Buenos Aires ya hay unos 2000 matriculados, pero en Sadem estiman que en todo el
país podrían estar habilitados como "profesionales" cerca de 90.000 músicos. Eso bajaría la cuota anual de 96 pesos, que es la que se cobra en la ciudad de Buenos Aires. "Ahora, si cobráramos 10 pesos y no pudiéramos poner un cuerpo de inspectores en la calle sería un robo más. La idea es poder tener un control mucho más amplio de lo que se tenía hasta ahora. El costo [de la licencia] seguramente bajará a medida que haya nuevos matriculados."
Mesa examinadora. Casi como sacar el registro para manejar (particular, profesional, de carga...), esta matrícula puede ser para músicos, copistas, arregladores y directores. La fría letra de la ley dice que hay que pasar por una mesa examinadora. Pero si los antecedentes acreditados son suficientes (títulos de conservatorios, carreras musicales comprobables, entre otros) el músicos no tendrá que sentarse frente a seis examinadores.
¿Un dato? No es necesario saber leer pentagramas porque, según aclara Vernazza, "la ley habla de idoneidad, no de técnica".